La placa dental de tus hijos

La placa dental de tus hijos

La placa dental de tus hijos

La placa bacteriana es una capa fina de microorganismos que se adhiere a la superficie de los dientes y es uno de los principales factores condicionantes del desarrollo de la caries dental. Esta placa se forma a partir de la adhesión de los microorganismos a la superficie del diente y se mantiene gracias a ciertos factores físicos, de adherencia al diente, nutricionales e inhibidores del crecimiento.

En cuanto a los factores físicos, la placa bacteriana necesita una temperatura comprendida entre 25°C y 40°C sin oscilaciones y una humedad abundante para su asentamiento, crecimiento y mantenimiento. Además, el pH de la placa debe estar comprendido entre 6 y 7,8 y el potencial de oxidación-reducción dependerá de la localización.

Por otro lado, la placa bacteriana se adhiere al diente gracias a ciertos factores de adherencia, como las glucoproteínas que tienen la capacidad de agregar algunos microorganismos. Existen estructuras específicas de unión entre algunas especies, mientras que otros apenas tienen especificidad de unión. Además, algunos gérmenes a partir de la sacarosa de la dieta sintetizan polisacáridos extracelulares adhesivos que actúan como
mecanismo de unión entre ellos mismos y el diente. El Streptococcus Mutans y el Streptococcus Sanguis, por ejemplo, poseen una enzima que desdobla la sacarosa en glucosa y fructosa formando polímeros de fructosa (fructanos o levanos) y de glucosa (glucanos). Estos polímeros tienen un papel importante en la caries dental ya que favorecen la difusión de los ácidos.

En cuanto a los factores nutricionales, los hidratos de carbono son los nutrientes más importantes para las bacterias de la placa. La concentración de nutrientes regula el crecimiento de las bacterias y estas pueden obtener los nutrientes de diferentes fuentes, como las endógenas, las exógenas o las interbacterianas. Las bacterias utilizan los hidratos de carbono para obtener energía y producir polisacáridos intracelulares de reserva. Además, sintetizan compuestos nitrogenados a partir del amoniaco y los aminoácidos.

Por último, hay factores inhibidores del crecimiento de la placa bacteriana que pueden proceder del huésped, como la saliva y el fluido crevicular, o de otros microorganismos. Por ejemplo, la lisozima, la lactoperoxidasa, la lactoferrina, las fosfoproteínas y las inmunoglobulinas son componentes de la saliva que pueden inhibir el crecimiento de la placa bacteriana. También existen grupos de microbios que forman poblaciones no similares y producen metabolitos como el peróxido de hidrógeno, el amoniaco, los ácidos orgánicos y el sulfuro de hidrógeno que pueden ser inhibitivos para el crecimiento de la placa. Además, las condiciones anaeróbicas, es decir, la falta de oxígeno, pueden inhibir el crecimiento de la placa debido al consumo de oxígeno por parte de las bacterias.

Existen algunos factores determinantes de cariogenicidad que hacen que ciertas bacterias sean más propensas a causar caries dental. Estos factores incluyen la capacidad y la velocidad para producir ácidos (potencial acidógeno), la capacidad para resistir el pH ácido, la capacidad para formar polisacáridos intracelulares de almacenamiento y la capacidad para formar polisacáridos extracelulares adhesivos. Además, las bacterias más cariogénicas son las que tienden a tener mayor competitividad en ambientes ricos en hidratos de carbono.

Es importante tener en cuenta que la placa bacteriana es una parte fundamental en el desarrollo de la caries dental, ya que es donde se dan las condiciones necesarias para el crecimiento y la actividad de las bacterias cariogénicas. Por ello, es fundamental prestar atención a los factores condicionantes de la placa y tratar de controlarlos para prevenir la caries dental. Algunas medidas que pueden ayudar a controlar la placa bacteriana y prevenir la caries incluyen una buena higiene oral, una dieta adecuada y el uso de fluoruros.

En cuanto a la dieta, es importante evitar el consumo excesivo de alimentos ricos en hidratos de carbono refinados, como la sacarosa, ya que estos pueden promover el crecimiento de bacterias cariogénicas y aumentar el riesgo de caries. También es importante reducir la frecuencia con la que se consumen alimentos dulces y tratar de no dejarlos en contacto con los dientes durante demasiado tiempo. Por último, es recomendable elegir alimentos que no se adhieran fácilmente a los dientes y promuevan la producción de saliva, ya que esta tiene propiedades protectoras contra la caries.

Otra medida que puede ayudar a prevenir la caries es el uso de fluoruros, que se han demostrado efectivos para fortalecer el esmalte dental y hacerlo más resistente a la acción de los ácidos. Los fluoruros pueden aplicarse de forma tópica en la forma de enjuagues, geles o cremas dentales, o de forma sistémica a través de la ingesta de agua fluorada o suplementos fluorados. Es importante seguir las recomendaciones del dentista o el pediatra en cuanto a la cantidad y la forma de uso de los clorofluoruros es fundamental seguir las recomendaciones del dentista o el pediatra y no exceder la dosis recomendada, ya que una ingesta excesiva de fluoruros puede provocar la aparición de manchas en los dientes llamadas fluorosis.

En resumen, la caries dental es una enfermedad infecciosa compleja que se desarrolla a partir del crecimiento y la actividad de bacterias cariogénicas en la placa bacteriana. Los factores condicionantes de la placa, como la temperatura, la humedad, el pH y la presencia de hidratos de carbono refinados, son fundamentales para el asentamiento, el crecimiento y el mantenimiento de la flora bacteriana. Por ello, es importante prestar atención a estos factores y tratar de controlarlos para prevenir la caries dental. Algunas medidas que pueden ayudar a controlar la placa bacteriana y prevenir la caries incluyen una buena higiene oral, una dieta adecuada y el uso de fluoruros.

Fructanos, levanos y glucanos favorecen la difusión de los ácidos de la caries

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